Montserrat Hernández del Pino, in memoriam

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MÁLAGA, 2 DE NOVIEMBRE DE 2025.- Quien me enamoró de la Virgen fueron las palabras de Jesús Saborido. Él hablaba tanto de su Virgen, con tanta pasión, con tanta devoción… que yo decía: “Algo tiene que tener la Virgen, porque cuando habla así de ella…”. Y yo me fui enamorando de la Virgen, enamorando y queriéndola como se quiere a una Madre.

Dice el Evangelio según San Lucas que “de lo que rebosa el corazón habla la boca” (6,45). Quizás ese haya sido el secreto que Montserrat Hernández del Pino haya aplicado siempre para demostrarle su amor a la Virgen del Amparo con la que, desde el 2 de noviembre de 2025, comparte gloria y vida eterna.

               Montse comenzó su andadura en Pollinica el 14 de marzo de 1972. En 1977, siendo obispo D. Ramón Buxarráis, Jesús Saborido designa a nuestra hermana como Vocal 6ª de su junta de gobierno pese a que la norma lo impedía. El hermano mayor ocultó bajo las iniciales a las tres primeras mujeres que asumieron una responsabilidad en la historia de la Semana Santa de Málaga, quedando validada la lista por el Obispado.

               Desde aquel momento, ocupó los cargos de Secretaria (1978-1980), Vicecontadora y Archivera (1980-1981), Contadora (1981-1982), Vocal 3ª (1983), Vicesecretaria (1983-1986), Vicecontadora (1989-1996), Vicesecretaria (1996-1998) y Camarera (2004-2015, 2018-2025). En la Agrupación de Cofradías, además, fue la primera mujer delegada de una hermandad.

               Dentro de la procesión, su presencia en las filas nazarenas de María Santísima del Amparo era incuestionable. En los últimos años ocupaba la posición más cercana a la Virgen dentro de las velas, ante el cuerpo de ciriales, y nunca dejó de acompañarla y de dejar su donativo por Ella aunque no revistiera la túnica.

Ana Jesús Romero, Ana Esther Espejo, Trinidad Navarrete y Montserrat Hernández, en el besamano a María Santísima del Amparo en octubre de 2013 (Fotografía: Pablo Silva).

               Amable, participativa, sencilla, cariñosa, bondadosa… su figura siempre será recordada acompañando a nuestras Sagradas Imágenes en los besamanos o besapiés ejerciendo como camarera y desbordando su sonrisa a los hermanos. Era habitual encontrarla junto a sus hermanas y amigas Ana Jesús Romero y Trinidad Navarrete. Allí, frente a Ellos, ha legado a una familia de hermanos pollinicos con Montserrat y Juan Miguel y todos sus nietos, a quienes inculcó el amor por el Señor y por la Virgen.

               En su lucha contra el cáncer de mama, donó junto a su familia un lazo rosa bordado para que acompañe a la Virgen del Amparo y dar así luz a quienes afrontan esta enfermedad.

               Descansa en paz, querida hermana.